La Lección Del Bonsai

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Illustration by: Beppe Giacobbe

En agradecimiento por una lectura de Tarot, un consultante japonés me regaló un bonsai. Un vegetal que solicitó mi atenciónDe vez en cuando tenía que cortarle ciertos brotes para que no creciera y guardara su forma enana. Lo vi tan lleno de energía que decidí liberarlo: lo dejé expandirse. Fue un estallido de ramas y hojas, estirándose con avidez hacia la luz, hasta acariciar el techo de mi salón. Verlo así tan frondoso me llena de alegría porque sospecho el éxtasis con que, aparentemente en desórden, ocupa el espacio.

Esta experiencia me hizo ver en forma muy diferente algunas avenidas de París, bordeadas de grandes árboles con sus ramas y hojas cortadas geométricamente, casi como cubos. Los jardineros que los podan tienen una mente matemática, producto de una cultura que eleva la razón al poder absoluto. Me parece infintamente mas hermoso un árbol que, sin ninguna prohibición, crece como debe crecer, en forma orgánica, natural, exhibiendo un caos donde cada hoja tiene un sitio adecuado para recibir al sol.

Estos pensamientos me hicieron recordar un capricho infantil que mi madre tuvo la sabiduría de aceptar: le pedí que me sirviera la comida no en un plato sino en una bandeja, donde todo estuviera al mismo tiempo ante mi vista, cereales, carne, verduras, frutas, pasteles, etc. Gozé comiendo no en un orden lógico, primero lo salado y luego lo azucarado, sino mezclando todos los gustos. Podía saltar de masticar un trozo de pescado, a saborear una tajada de dulce de membrillo, para luego sorber unos tallarines. Fue una fiesta.

Me di cuenta que las tradiciones culturales habían podado mi mente, imponiéndome. una gama bien delimitada de temas y, ¿por qué no decirlo?, una nacionalidad precisa, con todas los espejismos religiosos y políticos que ella inocula.

Decidí liberar mi imaginación, sacarme la camisa de fuerza de la lógica, dejarla vagar hacia todas las direcciones, saltar de la filosofía al pensamiento místico, a la ciencia ficción, al koan zen, de lo grotesco a lo poético, de lo metafísico a la confesión autobiográfica, todo en aparente desórden, como mi bonsai liberado, como mi tutti-frutti infantil.

Alejandro Jodorowsky

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