Meditando En El Templo Zōjō-ji

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Hay seres esenciales que con su sola presencia te lo dan todo. Estaba inmersa tomando fotos y disfrutando de La Paz de los alrededores del templo Zōjō-ji.
A la derecha de esta pagoda hay un mausoleo.
Le tomé la foto a este señor, me pareció hermosa su reverencia hacia su herencia budista.
De pronto, el señor se desapareció.
En el momento en que yo estaba pensando que se hizo este señor, Èl estaba de pie frente a mi, cara a cara, a muy corta distancia.
Un señor de mucha edad, con una sonrisa bellísima, ojos muy alegres y una mirada penetrante, pero confiable.
-Me hablo en japonés. De su pecho salió una voz potente, me estremecí de pies a cabeza como nunca antes. Su voz me resonó en mi corazón, el mismo que a continuación empezó a palpitar más fuerte.

 

-Le dije: no hablo japonés, únicamente inglés.
-y repite: ah! Únicamente hablas inglés?
-y con una sonrisa resplandeciente me pregunta de donde eres.
-Vivo en NZ.
y el me repite:
-y de donde eres ?
-soy originaria de Coloombia, y mi esposo es Kiwi.
-le digo: ah usted habla perfecto inglés.
-a lo que me contesta: si hablo inglés y usted no sabe japonés.
-riéndome le digo: yo hablo inglés y usted no habla español.
-me estiró su mano grande y calurosa, con unos dedos gigantes y un brazo fuerte.

 

Nos hicimos la reverencia, la cual percibo sublime. Muy de la cultura oriental.
-a lo que me dice: mucho gusto de conocerte, bienvenida a su tierra.
-le dije: tu casa es mi casa! y mi casa es tu casa.

 

Su belleza espiritual me dejó como en estado zen, bellísimo. Resultó ser el jardinero. Un monje urbano, jardinero.

Los japoneses son personas amables, suaves, pacíficos, dedicados, alegres hospitalarios y muy respetuosos.

 


Meditating In The Zōjō-ji Temple
There are essential beings that with their presence they give you everything. I was immersed taking photos and enjoying the peace around the Zōjō-jitemple.
To the right of this pagoda is a mausoleum.
I took the picture of this man, I found his reverence for his Buddhist heritage beautiful.
Suddenly, the mister disappeared.
At the time I was thinking where was this man? he was standing in front of me, face to face, a very short distance.
An old man with a beautiful smile, very cheerful eyes and a penetrating, but reliable look.
-I spoke to me in Japanese. From his chest came a powerful voice, I shivered from head to toe as never before. His voice echoed in my heart, the same one that then began to pound louder.

 

-I told him: I don’t speak Japanese, only English.
-and repeats: ah! Do you only speak English?
-and with a bright smile he asks me where you are from.
-I live in NZ
and he repeats to me:
-and where are you from ?
-I’m originally from Colombia, and my husband is Kiwi. – oh Colombian.
-I told him: oh! you speak perfect English.
– To which he answers: yes, I speak English and you do not know Japanese.
– laughing, I said: I speak English and you do not speak Spanish.
He reach out his warm hand, with giant fingers and a strong arm. We bowed each other, which I perceive sublime. very of the oriental culture, and he says to me: nice to meet you, welcome to your land.
-I told him: your house is my house! And my house is your house.

His spiritual beauty left me as in a Zen state, beautiful. It turned out to be the gardener. A gardener monk.

The Japanese are kind, gentle, peaceful, dedicated, cheerful, hospitable and very respectful people.

Lina Marin

 

 
 
 
 
 
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