Delirio De Grandeza

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Rolandas Dabrukas-buttercow
Illustration by: Rolandas Dabrukas
 

Una cabeza de gallina abandonada dentro de un tarro de basuras cerrado pero que tiene una pequeña abertura, de pronto cobra vida en el momento en que un hilo de luna entra por el agujerillo y le da en el ojo. Está segura que esa luz sale de su pupila para perforar la tapa de lo que cree ser su cuerpo, porque piensa que ella es la única víscera del tarro. Se imagina flotando en el cosmos, lanzando por esa la abertura un rayo que, cual eje, ensarta a todos los planetas. Se obliga a mantener su pupila fija porque supone que si la mueve, moverá el rayo y por lo mismo, se desordenarán los planetas, alterándose la armonía universal.

Alejandro Jodorowsky
La Vida Es Un cuento

Estos Gurús tienen delirios de grandeza. Se auto-llaman Maharajah (Gran rey), Maharishi (Gran sabio), Mahadev (Arcángel), Bahgwan (Dios).
 
¿Qué es el ego? // Es el obstáculo sagrado con el que nuestra conciencia lucha para crecer.
 
El ego es la individualidad artificial creada por la familia y la sociedad tu jaula mental.

Mensaje:

Todo esto viene a significar que la toma de conciencia de las desviaciones que exigen en los cuatro centros, es un camino de aprendizaje. Por ejemplo, desde el instante en que se reconoce que “mi centro emocional está invadido por el intelectual, pues no consigo expresar mis emociones y me sobrecargo con explicaciones interminables que no me sirven más que para alejarme de lo que amo”, se puede empezar a restaurar el centro afectado (el emocional, en este caso) aprendiendo a expresarnos adecuadamente. Es decir, que el intelecto (la claridad de expresión) no vuelva a ser invasor, sino un aliado de lo emocional.

La mejor manera de domar nuestro ego, es enseñarle la humildad. Hacerlo que se dé cuenta que los sentimientos de inferioridad son el atributo del ser humano. Hacen parte de su naturaleza, como la humedad del agua. Su aparición depende esencialmente de la constitución humana: sentimientos de debilidad, impotencia y parasitismo desde la infancia. Estos sentimientos de inferioridad crecen o disminuyen según la educación recibida, la confianza en sí adquirida o no, el miedo a la vida, etc. La familia, en esto, tiene un importancia esencial, así como la raza, la situación social, etc. Los sentimientos de inferioridad engendran compensaciones cuya finalidad es restablecer un ilusorio equilibrio y dar una sensación de fuerza y facilidad. Se encuentran entre estas compensaciones numerosos derivados de la paranoia: agresividad exagerada, desconfianza patológica, orgullo, demasiada seguridad en sí mismo, desprecio por los otros, voluntad de tener razón, etc. Mientras más fuerte es la compensación, más grande es el riesgo de recaer violentamente en los sentimientos de inferioridad iniciales.

Si se quiere expandir los límites del ego, para alcanzar mayores niveles de Conciencia, es necesario antes que nada aceptar sin terror y con humildad, nuestras impotencias más profundas y verdaderas. Debemos ser capaces de decirnos; “Soy mortal. No puedo vencer a la muerte, ni la mía ni la de los otros… No puedo impedir que mi cuerpo envejezca… Nunca lo sabré todo sobre cualquier tema, ser, o cosa… Nunca conoceré al Universo entero… Todo es prestado, nada es mío, ni siquiera mi cuerpo… Siempre habrá alguien más fuerte que yo, mas [email protected] que yo, más [email protected] que yo… No me basto a mí [email protected]: siempre necesitaré la ayuda de otros… Nunca me aceptará todo el mundo. Siempre habrán quienes me rechazarán… Seré olvidado: más pronto o más tarde mis rasgos personales se esfumarán de la memoria colectiva… Me es imposible afirmar objetivamente nada. Todo lo que “sé” no son realidades sino creencias…”.

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